
Hoy los momentos se transformaron en tonos,

Hoy los momentos se transformaron en tonos,
Te dejo con tu vida

Llegue. La profecía prometida se hizo realidad. Y llegue buscando mi espacio rural en este mundo de cemento, urbanismo violento, frió, poco familiar y menos amable. Aún así no siento desesperación ni amargo en el alma al no estar frente a mi mar, y espero no sentirlo.
Y encontré mi espacio temporal, que intento adaptar con verdes para no olvidar el tepú, las nalcas, los avellanos y el arrayán. De lanas, canastos y tejidos para sentir el calor de su gente. Me falta el agua de mi mar chilote, ese que me calmo, que me recibió en sus brazos.




La propia conciencia es quien le manda señales desde los inconciente para que aquel hombre sepa lo que tiene que hacer.
Camina bajo la lluvia chilota como si esta no mojara. La naturalidad de sus pasos bajo aquel diluvio le da una imagen segura y ruda frente a los ojos de un extranjero o de un visitante no isleño. Es quizás porque aquella lluvia se repite cada cierto tiempo dentro de si, que la que moja sus cabellos no parece importarle. Y cada vez que sucede eso, desde la inconciencia aparece aquel paraguas de racionalidad que es capaz de secarlo, de calentarlo por dentro y sanar mediante diversas formas las consecuencias de aquel diluvio interno.
Mira hacia ambos lados, las formas humanas corren a refugiarse de lo que a él le produce un efecto liberador grotesco y ridículo a los ojos ajenos. No importa, ya no importa.
Y así vuelve, vuelve a si mismo. Vuelve a tomar aquella decisión que tomo tantas veces, que ya ni el mismo se cree, que no es capaz de hablar con nadie, que no es ni siquiera capaz de entender, que la siente necesaria pero no tiene la suficiente fortaleza y valor para hacerla efectiva. Sabe que es producto de aquel diluvio, sabe que ya saldrá el sol, que se volverá a encontrar frente a aquella imagen seductora que le quita el habla. Sabe que aunque la razón quiera y la distancia provoque, esto no acabara mientras dure.
Y así se repite el ciclo, tal como aquel diluvio se volverá a repetir el próximo invierno. Y como aquel sol secara las pozas que queden el siguiente verano.

"Claro que sí, ese día llegó,
“Es imposible que la desolación haya acaparado el territorio, es imposible cuan anticipado vino el velorio, inútil como llevar un remedio al cementerio se vuelve el escenario cuando el mensaje es
hueco, banal y etéreo, es imposible que la resignación tenga la victoria, es
imposible que sea imposible cambiar la historia, es imposible haber muerto sin
haber vivido”
Actitud María Marta
"No voy a imaginar la pena en los demás;
compro aire y, si es puro, pago mucho más; no voy a tolerar que ya no tengan fe,
que se bajen los brazos, que no haya lucidez"Zafar - La Vela Puerca